Parte dos: Planes coordinados entre agencias

Sudán del Sur

HRP
Población necesitada
7,5 millones
Población meta
5,6 millones
Requerimientos (US$)
1,5 mil millones
Población total
11,2 millones
Nivel de ingresos
Bajo
INFORM Severity Index
4.4 / Muy alto
Llamamientos consecutivos
2010 - 2021
Personas beneficiadas (2020)
6,5 millones

Análisis del contexto, la crisis y las necesidades

Al entrar en su octavo año la crisis humanitaria en Sudán del Sur, aproximadamente dos tercios de la población necesitan alguna forma de asistencia humanitaria. Años de conflicto, violencia subnacional, inseguridad alimentaria, graves inundaciones y ahora la pandemia de la COVID-19 han provocado un aumento de la vulnerabilidad de la población.

Más de 1.500 personas fueron asesinadas y más de 157.000 desplazadas a causa de la violencia subnacional durante la primera mitad de 2020. Se han secuestrado mujeres y niños, y se registraron más de 6.000 incidentes de violencia de género entre enero y septiembre de 2020.

Persistió la inseguridad alimentaria en las comunidades de todo el país. Al menos 6,5 millones de personas padecían una inseguridad alimentaria aguda durante el período de carestía de 2020. Los hogares se vieron afectados negativamente por la COVID-19 y las crisis económicas vinculadas a la depreciación de la libra sursudanesa, que provocaron aumentos drásticos de los precios de los alimentos. Entre agosto y mediados de septiembre de 2020, el costo de la canasta de alimentos aumentó en un 42%. Se calcula que en 2020 había 1,3 millones de niños y 350.000 mujeres con desnutrición aguda.

Los repetidos desplazamientos desencadenados por la violencia y las inundaciones en 2020 se produjeron en lugares que ya experimentaban múltiples crisis, como el estado de Jonglei y la zona administrativa del Gran Pibor. Se estima que las inundaciones han afectado a unas 800.000 personas en casi la mitad de los condados de Sudán del Sur y han desplazado temporalmente a casi 400.000 personas.

El país sigue luchando contra los brotes de enfermedades debido a la baja cobertura de inmunización, la debilidad del sistema de salud y las deficiencias en materia de higiene y saneamiento. Enfermedades como la malaria y las infecciones transmitidas por el agua siguen afectando a la población. El brote de la COVID-19 aumentó la presión sobre los limitados servicios de salud e interrumpió el aprendizaje. Más de 2,2 millones de niños no están escolarizados y las niñas se ven afectadas de manera desproporcionada.

La población es más vulnerable a las enfermedades transmitidas por el agua, dadas las vastas zonas geográficas afectadas por las inundaciones, con una temporada de lluvias prolongada. El acceso a los servicios de atención de la salud seguirá siendo un problema para muchas personas, ya que el 44% de la población vive a unos 5 kilómetros de un centro de salud.

Alrededor de 1,6 millones de personas están desplazadas internamente. La mayoría (75%) vive en comunidades de acogida y el 25% restante en entornos similares a los campamentos, incluidos los de protección de civiles y los campamentos de desplazados internos. Más de 2,2 millones de refugiados de Sudán del Sur buscan refugio en la región, y el principal éxodo en 2020 se atribuye a la inseguridad, las inundaciones y la escasez de alimentos en las posibles zonas de retorno. Alrededor de 1 millón de desplazados internos y 285.000 refugiados han regresado espontáneamente, y muchos siguen siendo vulnerables debido a la falta de acceso a servicios, refugio y protección.

El acceso humanitario se deterioró en 2020, con repetidos actos de violencia contra los trabajadores y los suministros humanitarios. Entre enero y septiembre de 2020 se registraron aproximadamente 450 incidentes violentos contra el personal y los recursos humanitarios. Nueve trabajadores humanitarios fueron asesinados mientras prestaban asistencia humanitaria para salvar vidas entre enero y octubre de 2020.

A pesar de estos problemas, 5,6 millones de personas recibieron asistencia alimentaria y apoyo a los medios de subsistencia, y 1,1 millones de niños y mujeres en el posparto recibieron servicios de nutrición. En 2020 se realizaron más de 3,6 millones de consultas de salud.

Situación prevista para 2021 y más allá

El conflicto, la crisis económica, las inundaciones y los brotes de enfermedades seguirán siendo los principales factores que impulsan las necesidades humanitarias en Sudán del Sur. Se espera que en 2021 continúe el progreso limitado del acuerdo de paz y las tensiones políticas y de seguridad. La violencia subnacional prevista causará más desplazamientos y aumentará las necesidades humanitarias. Los temas de protección, incluida la violencia de género, siguen siendo motivo de preocupación. Se espera que los desplazados internos permanezcan en los campamentos para desplazados internos que anteriormente eran sitios de protección de civiles (PdC) y en las comunidades de acogida debido a la falta de servicios básicos en sus zonas de origen.

Gráfico

Evolución de las necesidades y los requerimientos (2016 - 2021)

Se prevé que la inseguridad alimentaria se deteriorará en 2021 en comparación con 2020, debido a la inseguridad, los efectos de la COVID-19, las inundaciones, la continua crisis económica y el fuerte aumento de los precios de los alimentos. Se estima que el número de personas de Sudán del Sur que necesitarán asistencia alimentaria en el pico del período de escasez en 2021 aumentará considerablemente, a la espera de las conclusiones de la CIF. Los niveles más altos de seguridad alimentaria se concentran en las zonas afectadas por crisis recurrentes, como la violencia y las inundaciones, en particular en los estados de Jonglei, el Alto Nilo, Unity, Lakes y Warrap. Es probable que la disponibilidad y el acceso limitados a los servicios básicos de agua, saneamiento e higiene y la escasa cobertura de vacunación causen brotes de enfermedades, ya que la COVID-19 sigue ejerciendo una presión adicional sobre el sobrecargado sistema de salud. Las organizaciones humanitarias se enfrentarán a crecientes limitaciones de acceso, incluidos impedimentos burocráticos que afectarán a su capacidad de responder eficazmente a las necesidades de la población.

Prioridades de la respuesta en 2021

En 2021, la respuesta humanitaria se guiará por tres objetivos estratégicos generales: i) reducir la morbimortalidad entre las poblaciones vulnerables; ii) facilitar el acceso a los servicios básicos intersectoriales; iii) permitir a las poblaciones hacer frente a las crisis repetidas y encontrar soluciones a los desplazamientos. La centralidad de la protección será el fundamento de la respuesta, incluida la prevención de la violencia de género y la respuesta a ella.

A medida que la crisis humanitaria continúa, los recursos son insuficientes para responder adecuadamente a las crecientes necesidades. Los niveles de financiación del llamamiento para 2020 son bajos en comparación con el mismo período del año pasado. Al 24 de noviembre, el PRH y su adenda por la COVID-19, en la que se solicitaban 1.900 millones de dólares, estaban financiados en un 51%. Responder a las necesidades de las personas y, al mismo tiempo, mitigar y prevenir la transmisión de la COVID-19 aumentará el costo de la atención. Las múltiples causas de las necesidades que se agravan entre sí requerirán más recursos para apoyar una respuesta ágil y oportuna.

Más información

Notas

  1. División de Derechos Humanos, Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur, Informe trimestral sobre la violencia que afecta a los civiles, abril-junio de 2020
  2. Las cifras de personas necesitadas, personas a las que se dirige y Requerimientos están pendientes de la finalización del HNO y el PRH 2021.