Ayuda en acción

Irak: adaptación de las modalidades de evaluación durante la pandemia

A man delivers a bag of food to a girl at her home

La COVID-19 cambió el entorno operativo en Irak. Las restricciones de movimiento complicaron el acceso a las comunidades, las oficinas públicas cerraron y el distanciamiento físico interrumpió la interacción cara a cara con las personas afectadas. Encontrar nuevas formas de interactuar con las poblaciones afectadas y comprender sus necesidades se convirtió en un imperativo para garantizar una respuesta humanitaria basada en pruebas.   

Los socios dieron los primeros pasos para recopilar y analizar datos. A mediados de marzo, la mayoría de las actividades de vigilancia y evaluación pasaron a modalidades remotas, por ejemplo, llamadas telefónicas, o pasaron de las encuestas de hogares a las entrevistas con informantes clave. En consecuencia, se siguieron generando datos en esferas como la vigilancia de la protección a distancia para comprender los efectos de la COVID-19 en los riesgos de protección entre las comunidades afectadas por los conflictos. Entre los productos que se generaron gracias a la continua recopilación de datos cabe mencionar un tablero mensual de las preocupaciones sobre la COVID-19 planteadas en las llamadas al Centro de Información sobre Iraq, una encuesta rápida sobre el impacto de la COVID-19, estadísticas diarias de salud sobre la COVID-19, el Monitor Semanal de Seguridad Alimentaria de Irak (Iraq Weekly Food Security Monitor,) y un mapa de las capacidades de los campamentos para hacer frente a los brotes de la COVID-19. Los datos permitieron a los asociados humanitarios adaptar la respuesta a la pandemia.  Sobre la base de estas prácticas, los asociados humanitarios llevaron a cabo con éxito evaluaciones multisectoriales para comprender la gravedad de las necesidades y la disponibilidad de los servicios e informar al CPH 2021.

UNDP/Abdullah Dhiaa Al-deen