Parte dos: Planes coordinados entre agencias

Pakistán 

HRP
Población necesitada
10,5 millones
Población meta
3,3 millones
Requerimientos (US$)
285,3 millones
Población total
220,9 millones
Nivel de ingresos
Ingresos medio-bajos
INFORM Severity Index
3.4 / Alto
Llamamientos consecutivos
Nuevo llamamiento

Análisis del contexto, la crisis y las necesidades

La República Islámica del Pakistán se ha enfrentado a una serie de impactos inesperados durante 2020 que han sumido a las personas más vulnerables en crisis agravadas con escasas oportunidades de recuperación y que afectan a casi todas las zonas del país.

A las condiciones de casi sequía de 2019 siguió una emergencia invernal en gran parte de las zonas occidentales del país. La pandemia de la COVID-19 y la crisis económica conexa, junto con las medidas de salud pública, supusieron un duro golpe para los medios de vida y la economía, interrumpieron la educación y causaron un aumento de la inseguridad alimentaria. En septiembre, el Gobierno declaró una emergencia nacional debido a las grandes inundaciones provocadas por los monzones en la provincia de Sindh. Las inundaciones afectaron a 2,4 millones de personas y dejaron a miles de personas desplazadas, que vivían en calles rodeadas de agua y sin acceso a agua limpia ni a servicios de saneamiento.

En noviembre, el Gobierno restableció las medidas de cautela debido a una segunda ola de infecciones por la COVID-19. Esto ha aumentado la tensión en una población vulnerable que ha estado saliendo de la pobreza. Se estima que entre 40 y 62 millones de personas son persistente y crónicamente vulnerables a la inseguridad alimentaria y, al mismo tiempo, están expuestas a desastres naturales, con una tasa de malnutrición aguda mundial del 17,7%. Esas crisis afectan particularmente a las mujeres y los niños de hogares desfavorecidos, los trabajadores domésticos y los jornaleros (pequeños comercios, trabajadores independientes y familias). Esos grupos vulnerables, en particular las personas con discapacidad, los ancianos, las mujeres, los niños y los adolescentes, corren un mayor riesgo de recurrir a mecanismos de defensa negativos. Estos desastres repetitivos también han exacerbado las desigualdades y la discriminación por motivos de género existentes, en particular en el seno de las familias, lo que afecta a la salud psicológica y física de los supervivientes.

La República Islámica del Pakistán acoge a más de 1,4 millones de refugiados afganos registrados y a refugiados de otras nacionalidades y solicitantes de asilo bajo el mandato del ACNUR. También hay unos 880.000 titulares de la tarjeta de ciudadanía afgana y se calcula que hay entre 300.000 y 500.000 afganos indocumentados. La mayoría de los refugiados residen en zonas con los indicadores de pobreza multidimensional más elevados.  El 30% de los refugiados afganos registrados están alojados en 54 aldeas de refugiados, pero la mayoría están muy dispersos en zonas urbanas y semiurbanas y viven en comunidades de acogida. El aumento del apoyo a esas comunidades es fundamental en el contexto más amplio de las dificultades económicas y sociales que se experimentaron en 2020.

Situación prevista para 2021 y más adelante

La pandemia de la COVID-19, las medidas de prevención y mitigación y las repercusiones económicas mundiales seguirán teniendo un impacto socioeconómico a gran escala durante todo el año 2021, especialmente en las personas que ya viven por debajo del umbral de pobreza. Es probable que la tensión económica dé lugar a un aumento del desempleo, la inflación y la pobreza. Según el FMI, se estima que la pobreza aumentará del 24,3% al 40%, y el impacto económico será más agudo en los grupos vulnerables y la población de refugiados.

El departamento meteorológico ha pronosticado un clima frío severo, incluyendo nevadas y lluvias durante el invierno. Se prevé que las inundaciones monzónicas se produzcan en 2021, ya que los efectos adversos del cambio climático siguen socavando los medios de vida y los mecanismos de supervivencia tradicionales. La mayoría de las mujeres que viven en las zonas rurales y se dedican a la agricultura están experimentando inseguridad alimentaria y escasez de agua. Es probable que la recuperación en los distritos afectados por las inundaciones y otros desastres sea lenta y que muchas personas se rezaguen aún más debido a las crisis adicionales de 2021. Todo ello podría dar lugar a un aumento de la inseguridad alimentaria y la desnutrición, junto con un incremento de la morbilidad y la mortalidad, en particular entre los niños y las mujeres embarazadas y que amamantan.

Prioridades de la respuesta en 2021

La mayor parte de la respuesta humanitaria está a cargo del gobierno, las comunidades religiosas, el sector privado y la propia población. El equipo humanitario de país complementará los esfuerzos nacionales llegando a las personas más vulnerables, abordando al mismo tiempo las brechas prioritarias y fortaleciendo la respuesta coordinada entre la comunidad de ayuda y las contrapartes del gobierno a nivel federal y provincial.

Se requieren respuestas multisectoriales para las comunidades de mayor riesgo identificadas en los distritos prioritarios. Ello se debe a los repetidos desastres naturales que provocan desplazamientos y daños en los hogares y la infraestructura, la reaparición de la inseguridad alimentaria aguda y la alta prevalencia de la desnutrición aguda, así como las vulnerabilidades preexistentes agravadas por los continuos efectos de la COVID-19. Se prestará especial atención al fortalecimiento de la protección de las personas más vulnerables contra todas las formas de violencia y a la defensa de sus derechos. La protección de los refugiados también sigue siendo una prioridad.

Para asegurar que la respuesta refleje las necesidades de los sectores más vulnerables de la población, como las mujeres, las niñas, las personas con discapacidad y otros grupos de riesgo, se hará hincapié en la puesta en práctica de los compromisos de rendición de cuentas a las personas afectadas. Ello incluye el establecimiento de un sistema representativo y la demostración de la complementariedad de la asistencia con el apoyo recibido del Gobierno y otros insumos, al tiempo que se fortalecen los mecanismos de prevención de la explotación y el abuso sexual.

La respuesta humanitaria se dirigirá a 3,3 millones de personas, incluidos 1,4 millones de refugiados, de los 10,5 millones de personas necesitadas que viven en los distritos más vulnerables. Se necesitan unos 285 millones de dólares en 2021 para brindar seguridad alimentaria, medios de vida, programas de nutrición, servicios de atención primaria en salud, incluida la salud de la mujer, agua, saneamiento e higiene y apoyo a la educación, así como albergue para los desplazados.

Más información

Notas

  1. Principalmente inundaciones que ocurren cada año o cada dos años, con emergencias adicionales como el frío intenso y las fuertes nevadas de 2019-2020.
  2. Los titulares de la tarjeta de prueba de registro (PoR).
  3. En Khyber Pakhtunkhwa (58%) y Baluchistán (23%).
  4. Ehsaas es un programa de red de seguridad social general dirigido por el gobierno que incluye el programa Ehsaas Emergency Cash (Efectivo de emergencia de Ehsaas), que presta apoyo a más de 12 millones de beneficiarios debido a la pandemia de la COVID-19.
  5. Ehsaas es un programa de red de seguridad social general dirigido por el gobierno que incluye el programa Ehsaas Emergency Cash (Efectivo de emergencia de Ehsaas), que presta apoyo a más de 12 millones de beneficiarios debido a la pandemia de la COVID-19.