Parte dos: Planes coordinados entre agencias

Myanmar

HRP
Población necesitada
1 millones
Población meta
0,94 millones
Requerimientos (US$)
276,5 millones
Población total
54,4 millones
Nivel de ingresos
Ingresos medio-bajos
INFORM Severity Index
3.5 / High
Llamamientos consecutivos
2013 – 2021
Personas beneficiarias (2020)
0,7 millones

Análisis del contexto, la crisis y las necesidades

Myanmar sigue luchando contra problemas humanitarios profundamente arraigados. Se calcula que un millón de personas necesitan algún tipo de apoyo humanitario debido a los conflictos armados, la vulnerabilidad a los desastres naturales o la violencia entre comunidades. El impacto cada vez mayor de la pandemia de la COVID-19 ha complicado aún más la vida de las personas en los entornos humanitarios de todo el país.

Más de 336.000 personas en Myanmar están internamente desplazadas, la mayoría de las cuales se encuentran en situaciones de desplazamiento prolongado. Los niveles generales de necesidad han aumentado debido a la expansión del conflicto armado en Rakhine y el sur de Chin. Esto ha causado víctimas civiles y un importante desplazamiento interno adicional desde principios de 2019, con más de 100.000 desplazados internos registrados hasta noviembre de 2020.

Se estima que 600.000 rohingya que permanecen en Rakhine - 130.000 de los cuales están efectivamente confinados en campamentos o entornos similares a los campamentos establecidos en 2012 - todavía no pueden circular libremente. Las restricciones a la circulación limitan gravemente su acceso a los servicios esenciales, como la educación y la atención de la salud, y a los medios de vida, lo que agrava su vulnerabilidad y dependencia de la ayuda humanitaria.

A pesar de que no se han producido enfrentamientos a gran escala en el Estado de Kachin desde mediados de 2018, cerca de 96.000 personas permanecen en los campamentos de desplazados internos que se establecieron tras el estallido de los combates en 2011. Unas 40.000 de esas personas se encuentran en zonas controladas por agentes armados no estatales, que en gran medida son inaccesibles para los socios internacionales. La situación en la parte septentrional del Estado de Shan sigue siendo precaria debido a la inestabilidad de la dinámica de seguridad, que sigue provocando el desplazamiento temporal de civiles, aunque a niveles más bajos que en Rakhine. Los civiles también siguen viéndose afectados por enfrentamientos más esporádicos en partes del Estado de Kayin, así como en las zonas adyacentes de la región de Bago.

La puesta en marcha de una estrategia nacional sobre el reasentamiento de los desplazados internos y el cierre de los campamentos de desplazados internos en noviembre de 2019 ha brindado nuevas oportunidades de diálogo en torno a soluciones duraderas. Sin embargo, sigue habiendo importantes problemas, como la inseguridad y el conflicto, la limitada disponibilidad de servicios esenciales en las zonas de retorno o de posible reasentamiento, la contaminación por minas terrestres y las complejas cuestiones relacionadas con los derechos a la vivienda, la tierra y la propiedad.

El rápido aumento de los casos de la COVID-19 transmitidos localmente en todo el país desde mediados de agosto de 2020 ha complicado aún más una situación humanitaria ya difícil. El Estado de Rakhine ha sido un epicentro clave, además de la región de Yangon, que ha registrado el mayor número de casos. A fines de noviembre de 2020 se habían confirmado unos 80.000 casos, incluidas más de 1.700 muertes, en todo el país. Algunas de las medidas adoptadas por el Gobierno para contener la propagación del virus han reducido el acceso de la ayuda humanitaria, en particular en el Estado de Rakhine. También son motivo de especial preocupación las consecuencias inmediatas y a más largo plazo de la prolongada suspensión de la educación en todo Myanmar debido a la COVID-19, incluso en entornos humanitarios.

Situación prevista para 2021 y más allá

En el Estado de Rakhine, se prevé que el conflicto y el desplazamiento sigan provocando necesidades. Persistirán los mayores riesgos de protección para las poblaciones desplazadas y otras comunidades afectadas por el conflicto, en particular los rohingya apátridas, que seguirán viéndose afectados por las restricciones a la circulación. En los municipios afectados por el conflicto en Rakhine y Chin, es probable que la dinámica de desplazamiento siga siendo fluida, pero con una tendencia al alza.

Dado que se prevé que el conflicto y las restricciones de movimiento continúen, es probable que el margen para encontrar soluciones sostenibles, voluntarias y dignas para los desplazados internos y los refugiados apátridas siga siendo limitado. Los estallidos de los combates en el norte de Shan pueden seguir causando desplazamientos temporales y exacerbando la vulnerabilidad de los desplazados y las comunidades de acogida. El diálogo en torno a la Estrategia Nacional de Reasentamiento de los Desplazados Internos y el cierre de los campamentos de desplazados internos seguirá siendo importante, pero habrá que superar una serie de problemas para poder encontrar soluciones duraderas en Kachin y en partes de Shan septentrional. Mientras tanto, el desplazamiento interno prolongado seguirá generando necesidades recurrentes en todos los sectores.

Gráfico

Evolución de las necesidades y los requerimientos (2016 - 2021)

Con el marcado aumento de los casos de la COVID-19 desde agosto de 2020, las comunidades afectadas se enfrentarán a desafíos más graves en los lugares a donde se dirige la asistencia. El menor acceso de los rohingya desplazados y no desplazados a la atención de la salud y a otros servicios básicos debido a las restricciones de movimiento exacerbará la vulnerabilidad. Los desplazados internos en los campamentos y lugares de desplazamiento seguirán enfrentándose a mayores riesgos de transmisión de COVID-19 debido al hacinamiento, el saneamiento deficiente y otros factores. Es probable que la respuesta humanitaria se complique aún más debido a los controles adicionales sobre el movimiento y el transporte de suministros, que afectarán a la prestación de asistencia a las zonas afectadas. Dado que es probable que los brotes continúen, será cada vez más importante encontrar formas de que los niños puedan reanudar la educación en condiciones de seguridad.

Myanmar seguirá siendo vulnerable a una serie de desastres naturales, y el riesgo de que éstos se extiendan a lugares no cubiertos por el PRH. Seguirán siendo importantes el diálogo y la participación continuos con el Gobierno y los socios locales en la preparación de la respuesta a las emergencias.

Prioridades de la respuesta en 2021

El Plan de Respuesta Humanitaria 2021 da prioridad a la prestación de asistencia y protección para salvar vidas a las personas más vulnerables afectadas por las crisis en Kachin, Shan, Rakhine, Chin, Kayin y Bago. En él se prevén actividades específicas de prevención y respuesta en relación con la COVID-19 en contextos humanitarios. Trata de contribuir a soluciones duraderas para los desplazamientos internos siempre que sea posible, de conformidad con las normas internacionales de protección. El PRH también tiene por objeto fortalecer la capacidad de recuperación de las comunidades y contribuir a los esfuerzos por abordar las vulnerabilidades y los problemas estructurales subyacentes, en colaboración con los socios de desarrollo y consolidación de la paz. Incluye actividades para desarrollar la capacidad nacional y local de preparación y respuesta a los desastres naturales y otras emergencias.

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