Parte dos: Planes coordinados entre agencias

Haití

HRP
Población necesitada
4,4 millones
Población meta
1,5 millones
Requerimientos (US$)
235,6 millones
Población total
11,4 millones
Nivel de ingresos
Bajo
INFORM Severity Index
3.5 / Alto
Llamamientos consecutivos
2010 – 2021
Personas beneficiadas (2020)
1,4 millones

Análisis del contexto, la crisis y las necesidades

Haití se ha enfrentado a desafíos sociopolíticos y económicos recurrentes durante varios decenios. Esos desafíos se basan principalmente en temas estructurales muy arraigados, y el país sigue siendo muy propenso a los desastres naturales y a los efectos del cambio climático. En 2020, Haití además sufrió la pandemia de la COVID-19. El número de casos confirmados y de muertes sigue siendo relativamente bajo en comparación con otros países de la región, pero las consecuencias secundarias han repercutido en el acceso a los servicios esenciales y han aumentado el riesgo de violencia y estigmatización.

La situación económica del país se deterioró aún más en 2020, lo que está estrechamente relacionado con el valor de la moneda local y las consecuencias de la pandemia. Se prevé que el crecimiento económico disminuirá en un 3,1% en 2020 a medida que el sector de los servicios se contraiga y las cadenas de suministro se vean interrumpidas, ya que la economía mundial se dirige hacia una recesión. Se prevé que el déficit fiscal se amplíe a más del 6% del PIB (frente al 3% previsto antes de la crisis de Copenhague) y que la inflación supere el 20%.

El recrudecimiento de la violencia de las pandillas ha desplazado a cientos de familias. A finales de agosto, la tormenta tropical Laura causó inundaciones en varios departamentos, afectando directamente a unas 8.800 familias. La disminución general en el número de personas necesitadas de 4,6 a 4,4 millones se debe principalmente al hecho de que se ha prestado asistencia a más de 1 millón de personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria en 2020. La inseguridad alimentaria, la salud, la educación, el acceso al agua y la protección fueron los sectores más afectados en 2020. Ello se debió a las condiciones climáticas, económicas y políticas adversas, a las limitaciones de acceso debidas a la pandemia y al aumento de la inseguridad. El análisis de la CIF realizado en agosto de 2020 estimó que 4 millones de personas están actualmente afectadas por la inseguridad alimentaria aguda (fases 3 y 4).

Situación prevista para 2021 y más allá

El panorama humanitario de Haití en 2021 dependerá en gran medida de la evolución de la situación política y socioeconómica del país, que podría afectar aún más el acceso a los servicios esenciales y repercutir en las personas más vulnerables. Hay que tener en cuenta el riesgo de violencia debido a las elecciones legislativas del próximo año. La violencia de las pandillas, la corrupción, la impunidad, la pobreza, la desigualdad de género, el acceso limitado a los servicios básicos y el grave agotamiento de los recursos naturales seguirán siendo la causa de las crisis políticas y socioeconómicas recurrentes. Además, cualquier emergencia repentina (huracán, terremoto) o impacto relacionado con el clima (por ejemplo, una sequía) representará una amenaza para los esfuerzos de recuperación de Haití.

Gráfico

Evolución de las necesidades y los requerimientos (2016 - 2021)

En 2021, alrededor de 4,4 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria. Es probable que las mujeres embarazadas o que están amamantando, los niños, los ancianos, las personas con discapacidades, las personas desplazadas y las que viven en zonas rurales sufran condiciones de vida cada vez más difíciles. Se prevé que los cambios y sus efectos conexos en las personas perduren más allá de 2021, ya que las tendencias muestran la persistencia de altos niveles de inseguridad alimentaria, violencia y desplazamiento. El PRH se revisará en consecuencia para 2022.

Prioridades de la respuesta en 2021

Se estima que en 2020, 1,4 millones de personas recibieron asistencia humanitaria, es decir, el 61% de la población a la que va dirigida. La asistencia en materia de seguridad alimentaria ha permitido a las personas mantener sus medios de vida. Los efectos de la pandemia sobre la salud se han contenido en gran medida gracias a los esfuerzos conjuntos de todos los socios en apoyo de las autoridades haitianas. A pesar de las numerosas dificultades, miles de personas siguieron beneficiándose de los servicios esenciales, aunque el acceso era limitado.

La inseguridad, el mal estado de las carreteras y las limitaciones logísticas y relacionadas con la COVID-19 obstaculizaron el acceso físico a las poblaciones afectadas. Los problemas de coordinación preexistentes se vieron agravados por la incapacidad de los socios y los grupos de interés para reunirse en persona, y las frecuentes interrupciones de la electricidad y la internet.

Alrededor de 1,5 millones de personas de los 4,4 millones que necesitan asistencia humanitaria serán beneficiarias en 2021. Esta cifra incluye a todas las personas de la fase 4 de la CIF y a las poblaciones más vulnerables de 65 (de 140) comunas priorizadas en el PRH.

El equipo humanitario de país (HCT) ha identificado cuatro orientaciones estratégicas para la respuesta en los próximos dos años:

  1. Reducir las vulnerabilidades agudas y fortalecer la capacidad de recuperación mediante esfuerzos conjuntos de los actores humanitarios y de desarrollo, teniendo en cuenta la naturaleza estructural de las necesidades humanitarias en Haití.
  2. Aumentar la capacidad de las personas para satisfacer sus necesidades básicas mediante el fortalecimiento del acceso a los servicios básicos, la mejora de la seguridad alimentaria y la disminución de la mortalidad y la morbilidad debidas a enfermedades prevenibles.
  3. Mejorar la rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas, en particular ante los grupos más vulnerables, fortaleciendo su acceso a los servicios de protección, haciéndoles participar en todas las fases de la respuesta y aumentando su autosuficiencia.
  4. Fortalecer la preparación y respuesta ante situaciones de emergencia para restablecer el acceso a los servicios y la autonomía después de un desastre, y contribuir al empoderamiento de las instituciones y la sociedad civil.

Las vulnerabilidades agudas han aumentado en los últimos años debido a una combinación de crisis y perturbaciones sociopolíticas. A pesar de ello, las necesidades financieras han disminuido ligeramente en comparación con las establecidas en 2019. Ello se debe principalmente al compromiso de priorizar mejor las intervenciones humanitarias y de fortalecer la alianza con los actores del desarrollo en el marco del nexo.

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