Parte dos: Planes coordinados entre agencias

Chad

HRP
Población total
16,4 millones
Nivel de ingresos
Bajo
INFORM Severity Index
4.1 / Muy alto
Llamamientos consecutivos
2004 - 2021
Personas beneficiadas (2020)
2,2 millones

Análisis del contexto, la crisis y las necesidades

En 2020, Chad se vio afectado por la creciente inseguridad dentro de sus fronteras y en los países vecinos, la fragilidad económica intensificada por la pandemia de la COVID-19, un contexto sanitario precario y el impacto de los acontecimientos destructivos relacionados con el clima. El impacto socioeconómico de la pandemia exacerbó las vulnerabilidades preexistentes, incluidas las de las personas -muchas de ellas mujeres- que trabajan en el sector informal. El contexto se caracterizó por el cierre de las fronteras, el desplome del precio del petróleo, el aumento de los precios de los alimentos y la parálisis inicial de la estructura económica, incluidos los altos niveles de desempleo durante varios meses.

La situación de seguridad siguió siendo preocupante en la provincia de Lac, incluidos los enfrentamientos entre grupos armados no estatales y el ejército de Chad y la declaración de una "zona de exclusión" para los civiles. En consecuencia, el número de desplazados internos en esa provincia aumentó a 336.000, lo que representa un incremento del 98% en comparación con 2019. En Chad meridional y oriental, unos 480.000 refugiados de la República Centroafricana y Sudán siguen dependiendo de la asistencia humanitaria. En 2020 llegaron al Chad oriental casi 20.000 nuevos refugiados debido a la persistencia de los enfrentamientos entre comunidades en Darfur. También ha continuado el conflicto entre comunidades de agricultores y pastores, en particular en el sur.

Las inundaciones más intensas, comparadas con las de 2019, provocaron importantes pérdidas en los medios de subsistencia de los agricultores y los pastores, especialmente en el centro, el este y el sur, y afectaron a unas 388.000 personas. Por primera vez desde 2012, la capital también se vio gravemente afectada por las lluvias excesivas. Los ríos se desbordaron. Unas 35.000 personas necesitaron ayuda.

El impacto socioeconómico de la COVID-19 afectó a la situación alimentaria y nutricional de las personas más vulnerables. En 2020, el número de personas gravemente inseguras desde el punto de vista alimentario seguía siendo de 1 millón. Según los resultados preliminares de la evaluación de la seguridad alimentaria realizada en noviembre (Cadre Harmonisé), 2 millones de personas necesitan ahora apoyo para sus medios de subsistencia. La prevalencia de la desnutrición aguda sigue aumentando, y 18 de las 23 provincias se encuentran en una situación nutricional alarmante. A nivel nacional, la prevalencia de la desnutrición aguda es del 12,9%, de la cual el 2,9% se presenta en su forma grave (DAG). Casi 2 millones de personas se ven afectadas por emergencias sanitarias, siendo los más vulnerables los niños menores de 5 años, las mujeres embarazadas y en período de lactancia, las personas con discapacidad y los ancianos. Esta situación se explica en gran medida por el escaso acceso a los servicios sociales básicos, agravado por la pandemia, pero también por el aumento de las enfermedades endémicas y epidémicas, en particular la malaria, el sarampión y un nuevo brote de chikungunya.

Situación prevista para 2021 y más allá

Chad seguirá afectado por la dinámica política y de seguridad de los países vecinos. La presencia activa de grupos armados no estatales en el norte de la República Centroafricana frenará, por el momento, el posible regreso de los refugiados de la República Centroafricana desde el sur de Chad. Sin embargo, los acontecimientos políticos en Sudán podrían dar lugar al regreso gradual de los refugiados sudaneses del este de Chad. En cambio, es probable que la presencia de grupos armados no estatales en la provincia de Lac y las contra-operaciones militares provoquen nuevos desplazamientos. La inestabilidad en Libia ha dado lugar a nuevas olas de migrantes que regresan al norte de Chad.

Evolución de las necesidades y los requerimientos (2016 - 2020)

Las consecuencias del cambio climático, especialmente las sequías e inundaciones, afectarán a la producción agrosilvopastoril, con repercusiones negativas en la seguridad alimentaria y las tasas de desnutrición. El acceso a los servicios sociales básicos, en particular a los servicios de salud, seguirá siendo difícil, especialmente con la persistencia de epidemias como el cólera y el sarampión, la falta de una atención de salud adecuada y la alta prevalencia de ciertas enfermedades, especialmente la malaria. La persistencia de la COVID-19 podría empeorar aún más las condiciones de vida de las personas más vulnerables.

Prioridades de la respuesta en 2021

En 2021, la respuesta humanitaria seguirá guiándose por el marco estratégico plurianual establecido para 2017-2021 y sus objetivos: salvar y preservar la vida y la dignidad mediante una asistencia de emergencia multisectorial e integrada; reducir la vulnerabilidad mediante el desarrollo de la capacidad de recuperación; y contribuir a la protección de las poblaciones más vulnerables y reforzar la rendición de cuentas ante las personas afectadas.

Dentro de esto, las prioridades y enfoques de respuesta de 2021 promoverán un enfoque integrado, con un mayor número de estrategias multisectoriales definidas, incluso para los refugiados, y reforzarán la complementariedad entre la acción humanitaria y la acción de desarrollo para lograr resultados colectivos. En este contexto, el fortalecimiento y la potenciación del liderazgo gubernamental es una prioridad, al igual que la promoción de soluciones duraderas para las personas desplazadas (refugiados, repatriados y desplazados internos).

La planificación se basará, entre otras cosas, en las vulnerabilidades específicas de las mujeres, las niñas, los niños y las personas con discapacidad. Incorporará las preocupaciones de protección y responderá al impacto humanitario de la pandemia de la COVID-19. La centralidad de la protección y la rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas se reforzará mediante enfoques basados en la comunidad para prevenir los riesgos de protección, responder a las necesidades de protección más urgentes, incluso para los supervivientes de la violencia de género, y garantizar los derechos humanos fundamentales. Las medidas de preparación y respuesta ante situaciones de emergencia y de reducción de riesgos siguen siendo de vital importancia para mitigar las consecuencias humanitarias del cambio climático. Se seguirá reforzando la utilización de las modalidades de transferencia de efectivo, basadas en un estudio de la disponibilidad y accesibilidad de los mercados.

La comunidad humanitaria está terminando actualmente su análisis de las personas que necesitan asistencia en 2021, y de las más vulnerables a las que se dirigirá la respuesta. Las cifras definitivas están a la espera de que se complete oficialmente el proceso del Cadre Harmonisé, que reflejará el impacto previsto en las personas con inseguridad alimentaria de los efectos climáticos desfavorables, incluidas las sequías e inundaciones y los efectos socioeconómicos de la pandemia. Las cifras también incluirán el aumento del número de personas desplazadas debido a la inseguridad en la provincia de Lac.

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