Parte dos: Planes coordinados entre agencias

Burundi

HRP
Población necesitada
2,3 millones
Población meta
1 millones
Requerimientos (US$)
195,6 millones
Población total
11,9 millones
Nivel de ingresos
Bajo
INFORM Severity Index
3.3 / Alto
Llamamientos consecutivos
2016 - 2021
Personas beneficiadas (2020)
0,4 millones

Análisis del contexto, crisis y necesidades

Los efectos combinados de la pandemia de la COVID-19, así como las crisis relacionadas con el clima, han exacerbado las necesidades humanitarias en Burundi. El año 2020 se caracterizó por precipitaciones superiores a la media en algunas partes del país, lo que provocó inundaciones, el desplazamiento de personas y la destrucción de las cosechas. Los efectos socioeconómicos de la COVID-19 también han aumentado el nivel de vulnerabilidad preexistente de la población, revirtiendo la tendencia a la baja de las necesidades humanitarias observada desde finales de 2018. Al mismo tiempo, debido a la estacionalidad del cólera y a la distribución masiva de mosquiteros, el número de casos de cólera y de malaria se ha reducido considerablemente durante 2020, mientras que los casos de sarampión han aumentado.

Burundi se encuentra entre los 20 países más vulnerables del mundo al cambio climático. A finales de 2019, el aumento de las temperaturas en el Océano Índico contribuyó al incremento del número y la escala de los desastres naturales en el país. Entre octubre de 2019 y octubre de 2020, las inundaciones, los deslizamientos de tierra y otros desastres afectaron a 13 de las 18 provincias de Burundi. Los desastres también contribuyeron a un aumento del 23% de los desplazados internos, que pasaron de 104.000 a fines de 2019 a 127.832 en septiembre de 2020. Los desastres naturales representan el 83% de los desplazamientos internos en Burundi. Los efectos de los fenómenos climáticos también siguen repercutiendo en la producción agrícola en un contexto en que el 90% de la población depende de la agricultura de subsistencia.

El Gobierno ha hecho importantes esfuerzos por fortalecer su capacidad en materia de reducción del riesgo de desastres, pero las vulnerabilidades crónicas preexistentes, incluida la frágil situación económica, han repercutido en su capacidad para prepararse y responder a los peligros relacionados con el clima. Clasificado en el puesto 185 de 189 en el Índice de Desarrollo Humano, Burundi ha experimentado un decrecimiento del PIB en los últimos cinco años. El Gobierno ha movilizado recursos internos para compensar las dificultades fiscales y de la balanza de pagos, pero esto ha sido insuficiente para satisfacer la demanda social en constante aumento impulsada por un elevado crecimiento demográfico.

Tras el llamado del presidente recién electo para que los refugiados burundianos regresen al país, el retorno voluntario de los refugiados facilitado por ACNUR ha aumentado en los últimos meses. Si bien el número de repatriados fue relativamente limitado en 2019 y durante el primer semestre de 2020, en el segundo semestre de ese año se observó un aumento considerable. En consecuencia, entre julio y el 7 de noviembre de 2020 se registraron 21.769 de los 28.198 repatriados desde principios de año. Además, la situación de los 78.000 refugiados y solicitantes de asilo sigue siendo precaria. Casi el 50% de los refugiados vive en zonas urbanas donde la situación económica es frágil, mientras que la asistencia se limita a casos de protección específicos. Los refugiados que viven en campamentos tienen pocas oportunidades de empleo, lo que da lugar a una gran dependencia de la asistencia humanitaria.

Entre enero y junio de 2020, 370.000 (o el 42%) de las 887.000 personas a las que se dirigía el PRH revisado recibieron asistencia de actores humanitarios, en particular mediante el apoyo a la alimentación y los medios de vida y la prestación de servicios, incluidas la protección y la nutrición. A pesar de estos logros, el bajo nivel de financiamiento sigue obstaculizando los esfuerzos de los socios humanitarios por satisfacer las necesidades de las personas afectadas. Entre los sectores con menos fondos se encuentran los albergues y los artículos no alimentarios, la educación, el agua, el saneamiento, la protección y la respuesta de repatriación multisectorial.

Situación prevista para 2021 y más allá

Se prevé que el impacto socioeconómico de la COVID-19 y la prevalencia de los peligros relacionados con el clima seguirán contribuyendo a la situación humanitaria en Burundi durante todo el año 2021. Es probable que esto agrave las vulnerabilidades preexistentes. Si bien la mayor parte de 2020 se caracterizó por unas precipitaciones superiores a la media, se prevé que el último trimestre del año se caracterice por unas precipitaciones inferiores a la media en la mitad de Burundi, en particular en las partes oriental y septentrional. Según las proyecciones, se prevé que la falta de lluvias repercuta en la primera temporada de cultivo de 2021 y en la disponibilidad de semillas para las temporadas futuras. En combinación con la pérdida de oportunidades económicas debido a la disminución del comercio transfronterizo a raíz de la pandemia de la COVID-19, se prevé que el número de personas que padecen inseguridad alimentaria, en las fases 3 y 4 de la CIF, aumente de 1,3 millones de personas en octubre de 2020 a 1,9 millones de personas en enero de 2021.

Gráfico

Evolución de las Necesidades y los Requerimientos (2016 - 2021)

Si bien se prevé una precipitación media en las provincias occidentales durante el último trimestre de 2020 y principios de 2021, si se producen más lluvias, aunque a niveles normales, podrían producirse más inundaciones debido a la saturación de los niveles de las aguas subterráneas en las zonas afectadas por las inundaciones de 2020. Esto podría dar lugar a nuevos desplazamientos, aumentar el riesgo de enfermedades con potencial epidémico, como la malaria o el cólera, y afectar a los cultivos a lo largo del lago Tanganica. Se prevé que el regreso de los refugiados burundianos se intensifique en 2021, con 143.000 regresos previstos (en comparación con 50.000 en 2020), en particular en las provincias orientales y septentrionales de Burundi. También se prevé que esto suponga una carga adicional para las comunidades de acogida, que ya son vulnerables. Además, el insuficiente interés de los donantes en financiar situaciones prolongadas de refugiados podría aumentar la vulnerabilidad de los refugiados congoleños en Burundi, en particular los que viven en campamentos, en los que la infraestructura envejecida necesita reparaciones considerables.

Prioridades de respuesta en 2021

Por 196 millones de dólares, el PRH 2021 de Burundi se dirigirá a 1,04 millones de personas de un total estimado de 2,3 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria. En la respuesta se dará prioridad a las poblaciones más vulnerables, en particular los repatriados, las víctimas de desastres naturales, incluidos los desplazados internos, y las personas afectadas por epidemias, así como por la inseguridad alimentaria y la desnutrición, o que corren el riesgo de sufrirlas. Las esferas prioritarias de intervención incluirán las provincias clasificadas en el nivel de gravedad 4 (Cankuzo, Kirundo y Ruyigi) y en el nivel de gravedad 3 (Ngozi, Cibitoke, Bubanza, Kayanza, Bujumbura, Rumonge, Makamba, Rutana, Gitega, Karuzi, Muyinga), según se determinó en el análisis intersectorial de la gravedad.

Más información

Notas

  1. Según el índice de países de ND-GAIN, la vulnerabilidad y la preparación. ND-GAIN Country Index, Vulnerability and Readiness.
  2. Cifra provisional. Se están celebrando consultas con el Gobierno.